El electrocardiograma (ECG) es una de las pruebas más rápidas y reveladoras para conocer cómo late tu corazón. En menos de diez minutos, un especialista puede registrar la actividad eléctrica cardíaca, detectar arritmias silenciosas y anticipar riesgos mayores, desde un infarto agudo hasta el efecto de medicamentos que quizá tomas a diario. Si planeas un chequeo médico completo, te recuperas de COVID-19, practicas deporte intenso o simplemente quieres medir tu salud cardiovascular, este artículo te guiará.
Además, cada vez más personas acuden a consulta con dudas sobre palpitaciones, fatiga o presión en el pecho sin saber si es estrés, falta de sueño o algo más serio. El ECG permite descartar problemas mayores con rapidez, y en muchos casos, brinda la tranquilidad de que todo está bien.
¿Qué es exactamente un electrocardiograma?
Un electrocardiograma consiste en colocar electrodos adhesivos sobre pecho, brazos y piernas para captar la corriente eléctrica que hace latir tu corazón. Esa señal se amplifica y dibuja una serie de ondas (P, QRS, T) en una tira de papel o en un monitor digital. Cada pico, cada valle y cada distancia entre ondas revela si los impulsos viajan a la velocidad y en la secuencia correcta.
A diferencia de la ecocardiografía, que muestra imágenes anatómicas, el ECG se centra en la parte eléctrica. Por eso detecta trastornos como fibrilación auricular, bloqueos de rama, isquemia o efectos de fármacos que alargan el QT, incluso antes de que aparezcan síntomas.
Beneficios clave del ECG que quizás no conocías
Aunque es rutinario, un electrocardiograma bien interpretado puede cambiar tu pronóstico a largo plazo:
También cumple una función clave en la prevención secundaria, es decir, en personas que ya han tenido algún evento cardiovascular o que viven con enfermedades crónicas. En estos casos, el ECG no solo detecta nuevas alteraciones, sino que permite evaluar si el tratamiento actual está funcionando. En consulta, es común identificar cambios sutiles en el trazo que indican una mejoría o, por el contrario, alertan sobre la necesidad de ajustar dosis, combinar medicamentos o derivar a un especialista en cardiología.
- Diagnóstico precoz de infarto: ciertas alteraciones (ST elevado, ondas Q patológicas) orientan al cardiólogo a iniciar tratamiento urgente y evitar daño irreversible.
- Evaluación de arritmias silenciosas: la fibrilación auricular quintuplica el riesgo de accidente cerebrovascular, y el ECG la delata en segundos.
- Seguimiento de hipertensión y diabetes: ambas enfermedades alteran la estructura cardíaca; el ECG detecta hipertrofia o sobrecarga y ayuda a ajustar el manejo.
Conclusión preliminar: no se trata de “un simple trazo”. Es una ventana inmediata al estado eléctrico de tu corazón que complementa tu chequeo de medicina interna en Santo Domingo.
¿Cuándo conviene hacerse un electrocardiograma?
Cada persona es distinta, pero existen escenarios en los que el ECG aporta un valor especial. Por ejemplo, si presentas síntomas como dolor en el pecho, palpitaciones, mareos o sensación de desmayo, esta prueba puede ayudar a identificar de inmediato si el corazón está involucrado. También es fundamental antes de someterse a una cirugía o al iniciar un programa de ejercicios exigente, ya que permite descartar riesgos ocultos que podrían complicar esas actividades.
Del mismo modo, en personas con enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, enfermedad renal o lupus, el ECG se convierte en una herramienta de monitoreo indispensable, ya que estas condiciones pueden afectar el funcionamiento eléctrico del corazón con el tiempo. Además, ciertos medicamentos utilizados para tratar afecciones hormonales, psiquiátricas o incluso el cáncer pueden alterar el ritmo cardíaco, por lo que el ECG permite detectar a tiempo cualquier efecto adverso.
Además, si tienes antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares o llevas un estilo de vida con mucho estrés, tabaco o sedentarismo, el ECG puede darte una alerta temprana. También es útil como parte del seguimiento cuando ya se ha detectado alguna alteración en estudios anteriores, para valorar si hubo evolución o si todo sigue estable.
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Recuerda: en personas asintomáticas, un ECG basal cada 1-2 años después de los 40 puede ser suficiente, salvo que tu médico indique otro intervalo.
Cómo prepararte antes del examen
Prepararse para un electrocardiograma es simple, pero estos consejos evitan resultados confusos:
- Ropa cómoda y fácil de remover: se necesita exponer el tórax.
- No cremas ni aceites en la piel el día de la prueba; la grasa dificulta la adherencia de los electrodos.
- Trae tu lista de medicamentos. Beta-bloqueadores, diuréticos o suplementos de cafeína pueden modificar la frecuencia cardíaca.
- Evita ejercicio intenso y café al menos dos horas antes; así tu pulso estará en reposo.
Si los electrodos se desprenden o el cable se mueve, la señal se distorsiona (“artefacto”) y obliga a repetir el registro. Llegar sin prisa y con la piel limpia agiliza todo el proceso.
Paso a paso: así se realiza el ECG
Primero, el técnico o profesional de salud limpia ciertos puntos específicos del cuerpo con alcohol, generalmente en el pecho, los brazos y las piernas. Luego coloca diez sensores o electrodos que permiten captar las señales eléctricas del corazón desde doce derivaciones distintas. Esta colocación es clave para obtener un trazo preciso y completo.
Una vez que todo está conectado, el paciente se acuesta, respira normalmente y permanece inmóvil durante unos segundos. En ese lapso, la máquina registra el trazo eléctrico en una tira de papel o pantalla digital. Finalmente, se revisa que no haya interferencias o artefactos en la señal y se retiran los electrodos. El resultado puede estar disponible casi de inmediato, lo que convierte al ECG en una prueba sumamente ágil y útil en distintos contextos clínicos.
Tras leer el trazo, el cardiólogo o internista emite un informe: normal, sospecha de isquemia, arritmia, bloqueo de rama, etc. Esa rapidez convierte al ECG en una herramienta vital en urgencias.
¿El electrocardiograma duele o tiene riesgos?
El electrocardiograma no duele. Los electrodos solo captan la señal; no envían corriente. Sin embargo, algunas personas con vello abundante sienten un leve tirón al retirar los parches. Las complicaciones son prácticamente inexistentes salvo irritación cutánea mínima.
Para estudios prolongados, Holter de 24 horas, la piel puede enrojecerse, pero se alivia con cremas suaves. Compáralo con pruebas más invasivas, como la angiografía, y verás por qué el ECG es el primer escalón diagnóstico.

Interpretar tu ECG: lo que dicen las curvas
Aquí conviene una mirada experta, pero conocer la lógica básica ayuda.
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La frecuencia cardíaca normal está entre 60 y 100 latidos por minuto. Cuando es más alta, hablamos de taquicardia, y cuando es más baja, de bradicardia. Ambas pueden ser normales o problemáticas, dependiendo del contexto clínico. En cuanto al ritmo, lo ideal es que sea sinusal, es decir, regular y originado en el nodo sinusal. Cuando es irregular, como en la fibrilación auricular, puede aumentar el riesgo de trombos y complicaciones como el accidente cerebrovascular.
El eje eléctrico del corazón también aporta pistas. Cuando se desvía, puede deberse a hipertrofia del corazón o a un infarto antiguo que ha dejado secuelas en el tejido. Finalmente, el segmento ST es uno de los más sensibles para detectar isquemia o inflamación del pericardio. Cambios en este segmento pueden motivar un tratamiento inmediato o más estudios.
Aclaración: un ECG alterado no siempre indica urgencia. La repolarización precoz, frecuente en jóvenes deportistas, parece alarmante pero es benigna. Por eso jamás descifres tu trazo sin ayuda profesional.
Electrocardiograma de esfuerzo: ¿vale la pena?
El ECG de reposo ofrece información valiosa, pero algunas arritmias y la isquemia inducida por ejercicio solo se desvelan “bajo estrés”. La prueba de esfuerzo en banda sin fin combina ECG continuo con monitoreo de presión y permite evaluar distintos aspectos clave del sistema cardiovascular.
Cuando existe dolor torácico atípico o factores de riesgo coronario, este examen reproduce la demanda real del miocardio y aumenta la sensibilidad diagnóstica. Permite medir la capacidad funcional de la persona, valorar la eficacia de procedimientos anteriores como un stent o bypass, y definir si alguien está en condiciones de practicar deportes competitivos de forma segura. Tu médico decidirá si necesitas esta prueba avanzada o basta con el ECG en reposo. Ambos se complementan y, juntos, delinean tu estrategia preventiva.
Conclusión: tu salud cardíaca en una tira de papel
El electrocardiograma es la puerta de entrada al bienestar cardiovascular. Con un procedimiento rápido, indoloro y ampliamente disponible en consultorios de medicina interna, permite identificar a tiempo problemas eléctricos del corazón que podrían pasar desapercibidos durante meses. Ya sea como parte de un chequeo preventivo o ante síntomas específicos, es una herramienta confiable para tomar decisiones clínicas basadas en datos objetivos y fáciles de interpretar.
Más allá del diagnóstico puntual, realizarse un ECG también es una forma de asumir responsabilidad activa sobre tu salud. Detectar una alteración a tiempo puede marcar la diferencia entre una intervención sencilla y una complicación mayor. Agenda tu electrocardiograma con la Dra. Elizabeth Villanueva y comienza hoy mismo a cuidar tu corazón con atención personalizada y enfoque integral en Santo Domingo.
Este artículo no sustituye una valoración médica individual. Consulta siempre a un especialista.