La quimioterapia, la radioterapia y los fármacos dirigidos han revolucionado la supervivencia del cáncer, pero muchos de estos tratamientos pueden poner en riesgo la salud renal. En Santo Domingo, cada vez más pacientes oncológicos requieren seguimiento especializado para prevenir complicaciones como la insuficiencia renal aguda o crónica. Este artículo forma parte de una serie sobre salud renal en oncología.
La onco-nefrología surge para cubrir esa necesidad: es la subespecialidad que integra oncología y nefrología para vigilar, diagnosticar y tratar el daño renal asociado al cáncer y a sus terapias. En este artículo encontrarás información práctica sobre por qué se afectan los riñones, cómo se detecta el problema y qué puedes hacer para cuidarlos durante tu lucha contra el cáncer. Recuerda que este contenido es informativo y no sustituye la evaluación de un profesional de la salud.
¿Qué es la onco-nefrología?
La onco-nefrología es la rama de la nefrología dedicada a prevenir, diagnosticar y manejar las alteraciones renales en pacientes con cáncer. Esto abarca desde la insuficiencia renal causada por tumores renales hasta la nefrotoxicidad por quimioterapia, el síndrome de lisis tumoral y las obstrucciones urinarias provocadas por masas pélvicas.
En la práctica clínica, el onco-nefrólogo trabaja de la mano con el oncólogo para ajustar dosis de fármacos, monitorizar la función renal y decidir intervenciones oportunas, reduciendo así hospitalizaciones y mejorando la calidad de vida.
¿Por qué ocurre el daño renal en pacientes oncológicos?
Varios factores convergen para dañar los riñones durante el tratamiento del cáncer. Por un lado, los tumores pueden infiltrar o comprimir estructuras renales y urinarias. Por otro, quimioterápicos como cisplatino, ifosfamida y metotrexato son directamente tóxicos para el tejido renal. El uso repetido de medios de contraste en estudios de imagen y los episodios de deshidratación o hipotensión completan el panorama de riesgo.
En pacientes de Santo Domingo y el Caribe, donde el acceso temprano a la atención puede variar, estas circunstancias se agravan cuando no se realiza una vigilancia nefrológica sistemática.
Mecanismos fisiopatológicos
Los siguientes procesos explican por qué los riñones sufren durante el tratamiento oncológico:
- Lesión tubular directa por agentes citotóxicos (cisplatino, ifosfamida).
- Vasoconstricción intrarrenal inducida por medicamentos (inhibidores de VEGF).
- Depósito de cristales o precipitados de fármacos (metotrexato, ácido úrico).
- Obstrucción ureteral o pielocalicial por masas tumorales o fibrosis retroperitoneal.
- Liberación masiva de potasio, fósforo y ácido úrico en el síndrome de lisis tumoral.
Cada mecanismo puede actuar solo o en conjunto, por lo que el seguimiento multidisciplinario es esencial.
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Después de identificar el origen, el especialista decide medidas de protección, hidratación o ajustes de dosis para evitar que la lesión se vuelva irreversible.
Manifestaciones clínicas
El daño renal puede pasar desapercibido al principio, presentándose solo como un aumento leve de la creatinina sérica. Conforme progresa, surgen edemas en piernas y párpados, disminución de la diuresis y fatiga marcada.
Si el problema no se corrige, pueden aparecer náuseas, trastornos del ritmo cardíaco por alteraciones electrolíticas y, en casos severos, la necesidad de diálisis. Estar alerta a estos signos y reportarlos de inmediato al especialista permite actuar antes de que el daño avance.
Diagnóstico
El pilar del diagnóstico es el seguimiento periódico de la función renal con creatinina, tasa de filtración glomerular (TFG) estimada y examen general de orina. Cuando se sospecha infiltración tumoral u obstrucción, se solicitan ecografía, tomografía o resonancia magnética—idealmente con protocolos de bajo contraste para reducir la nefrotoxicidad. Para más detalles sobre el uso de contrastes y su impacto, revisa nuestro artículo sobre nefrotoxicidad por medios de contraste.
Además, el onco-nefrólogo revisa antecedentes, medicación actual y factores de riesgo como hipertensión, diabetes o enfermedad renal previa. Este enfoque integral permite clasificar la lesión (aguda o crónica) y diseñar estrategias de protección.
Tratamiento y manejo
Las intervenciones más habituales incluyen:
- Ajuste de dosis o cambio de quimioterapia cuando el fármaco es altamente nefrotóxico.
- Hidratación intravenosa guiada antes y después de la administración de medios de contraste o fármacos de alto riesgo.
- Control estricto de electrolitos con resinas de potasio o quelantes de fósforo según el caso.
- Descompresión urológica mediante nefrostomía o catéter doble J en obstrucciones.
- Diálisis temporal si hay insuficiencia renal aguda grave o síndrome de lisis tumoral no controlado.
La clave es individualizar el plan, coordinando oncología, nefrología y, cuando se requiere, urología. Este enfoque también es clave en el manejo del síndrome de lisis tumoral, que abordamos en otro capítulo de la serie.
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Cada una de estas medidas se adapta a la etapa del cáncer, al estado general del paciente y a la disponibilidad de recursos. Por ejemplo, en Santo Domingo contamos con centros donde la hidratación protocolizada y la diálisis de urgencia pueden iniciarse rápidamente, mejorando el pronóstico.
Prevención
Prevenir es más efectivo que tratar. Por ello, antes de iniciar la quimioterapia, se calcula la TFG y se ajustan dosis si es necesario. Mantener una hidratación adecuada, evitar automedicarse con antiinflamatorios y reportar síntomas tempranos son pasos que marcan la diferencia.
Los pacientes y familiares deben conocer la importancia de los controles regulares y la comunicación fluida con su equipo médico. Visitas de seguimiento con la Dra. Elizabeth Villanueva permiten detectar desviaciones mínimas y actuar antes de que se traduzcan en complicaciones mayores.
Conclusión
La onco-nefrología te ofrece una red de seguridad para que tu tratamiento oncológico sea efectivo sin sacrificar la salud de tus riñones. Con vigilancia, ajustes de dosis y estrategias de protección renal, puedes concentrarte en vencer el cáncer mientras mantienes tu calidad de vida. Este artículo es solo informativo y no reemplaza la consulta médica; ante cualquier síntoma, busca atención profesional.
Si te interesa profundizar en otros temas de esta serie, consulta nuestros artículos sobre nefrotoxicidad por medios de contraste, síndrome de lisis tumoral y control de ácido úrico, ajuste de dosis de quimioterapia según función renal y uropatía obstructiva en pacientes con cáncer.
¿Estás en tratamiento oncológico y quieres proteger tus riñones? Agenda una cita con la Dra. Elizabeth Villanueva y recibe un plan de cuidado renal personalizado. ¡Tu salud integral es nuestra prioridad!